Detrás de cada receta recuperada hay una historia familiar, un productor local y un equipo que cree en la cocina lenta. Conoce a las personas que sostienen este proyecto de tradición y sabor.
Nuestra trayectoria
Cada etapa de este proyecto nace de una necesidad real: recuperar recetas que se perdían, aprender a fermentar con calma y volver a comprar en el mercado de barrio. Este es el recorrido que hemos hecho hasta hoy.
Primavera de 2019
Todo empezó con una tarde de pan en el pueblo. La masa madre de la abuela, que llevaba décadas alimentándose, volvió a cobrar vida y decidimos anotar cada paso para no perderlo.
Otoño de 2020
Con la ayuda de dos panaderas del barrio, montamos los primeros talleres prácticos. Doce personas aprendieron a manejar masas hidratadas y a hornear con piedra refractaria en sus casas.
Verano de 2021
Tras meses visitando huertas y queserías, publicamos el primer listado de pequeños productores. Hoy reúne a más de cuarenta nombres que abastecen nuestras recetas de temporada.
Invierno de 2022
Recopilamos las conservas de tomate, membrillo y mermeladas que hacíamos en los talleres y las publicamos en un cuaderno ilustrado. Las ferias agroalimentarias de la comarca lo adoptaron como material de referencia.
Primavera de 2023
Cada lunes publicamos un menú semanal basado en lo que encontramos en los puestos. La idea es sencilla: cocinar con lo que toca, sin recetas imposibles ni ingredientes lejanos.
Hoy
El equipo actual lo forman cocineras, panaderos y aficionados a la conserva que comparten un mismo criterio: la tradición no es nostalgia, es conocimiento que se sigue usando cada día.
Nuestra historia
Bhennys nació en una cocina pequeña, entre ollas de barro y libretas de recetas escritas a mano. Lo que empezó como un cuaderno familiar se convirtió en un espacio para recuperar sabores, técnicas y oficios que merecen seguir vivos.
Tras años horneando pan en casa, decidimos restaurar un horno de leña familiar en el pueblo. Allí empezamos a probar masas de larga fermentación y a recuperar recetas de pan que casi se habían perdido.
Las libretas de la abuela pasaron a un archivo ordenado, con fotos, tiempos y anotaciones de cada prueba. Publicamos nuestras primeras guías de conservas y dulces de temporada, y la respuesta fue inmediata.
Creamos una red de pequeños agricultores, queseros y panaderos de la comarca. Hoy el directorio reúne a más de treinta productores y sirve de puente entre quien cultiva y quien cocina.
No todo fue fácil. Renunciamos a los ingredientes industriales, apostamos por harinas de molino local y aprendimos a trabajar con los ritmos de cada estación. Cada receta publicada pasa por al menos tres pruebas en casa antes de llegar a la web.
Elegimos la harina de espelta de un molino familiar a veinte kilómetros, aunque costase más que la del supermercado.
Apostamos por talleres presenciales pequeños, de seis personas, para que cada alumno toque la masa y resuelva dudas.
Publicamos solo recetas de temporada, con productos que se encuentran en el mercado del pueblo o en la huerta propia.
120+
Recetas documentadas y probadas en casa
30+
Productores locales en el directorio
15
Talleres prácticos impartidos cada año